Origen


Educado en el seno de una familia profundamente católica pero con una gran libertad intelectual y social, Manuel Zavala Alonso produce sus primeras obras –en 1971– con algunos elementos que hoy retoma en la serie “Inmanente”: la espiritualidad, la abstracción como punto de partida para la representación del Ser y de la Naturaleza.

Largo ha sido su recorrido en su formación como artista y promotor cultural. Ha transcurrido sus primeros años embebido en la literatura de lengua inglesa de Herman Melville, Joseph Conrad, Malcom Lowry, y William Golding, entre otros –además de sus indispensables libros sobre teoría del arte con autores como Gombrich, Hauser, Fisher, Breton, Marchan, Bayon y Levi-Strauss, entre muchos otros. La presencia de los poetas malditos franceses, del poeta mexicano Octavio Paz y de los poetas italianos del siglo XX, tuvieron un gran peso en la estructuración de su pensamiento.

Sus estudios de arquitectura lo hicieron acercarse al arte prehispánico y a la implícita ritualidad que éste contiene; su práctica profesional como fotógrafo lo hizo trabajar con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, involucrándose en el registro de sitios y piezas arqueológicas de gran carga ceremonial y sagrada.

Zavala Alonso, aunque permeado por los movimientos de izquierda mexicanos de los años setenta del siglo XX, así como por sus lecturas de Gramsci, Lenin, Marx y Mao, nunca estuvo alejado de su espiritualidad; paradójicamente, y no obstante que en los años noventa y la primera década del siglo XXI fue el fotógrafo de cabecera del Museo de la Basílica de Guadalupe, y haber editado su Carta Guadalupana, no fue practicante ortodoxo del catolicismo. Su divorcio definitivo con la iglesia católica se dio a partir de la corrupción de la misma a nivel mundial.

Sus exposiciones más importantes, que muestran claramente la constancia temática del autor, son: “Sobre el Signo, aproximaciones a la semiótica”, en la Galería Medina Peón, 1976; “Pintura”, en la Galería Shapiro, 1981; “El corazón de las Tinieblas”, en Centro Cultural Los Talleres, 1982; “La noche del Tifón”, en el Museo Carrillo Gil en 1984; “Mictlán”, foto-instalación, en la Galería Saúl Serrano, Ciudad de México, 1999; “Los nueve niveles”, foto-instalación, en la Galería M-L Ferrari, Xalapa, 2000; “Arte y representación, aproximación a lo sagrado”, en la Galería Ramón Alva de la Canal, Xalapa, 2001- 2002; y “De volcanes y templos” en el Centro Cultural Olimpo, en Mérida, 2005/ Galería Casa Lamm, Ciudad de México, 2006, entre otras.

Como parte de su búsqueda espiritual y estructurar su salud y armonía a inicios de la segunda década del siglo XXI, el artista entró a la práctica del Tai Chi que lo llevó a la lectura del I Ching, para poco después adoptar el Taoísmo como filosofía de vida.

Este es el contexto que dio origen a la serie “Inmanente”, de Manuel Zavala Alonso.

Historiadora Daniela Cuellar