Presentación


RUTA DE CORTÉS

Ni dios, ni demonio. Conquistó reinos y territorios que no se imaginaban aún como un país unido… eso vendría siglos después con la fundación de la Nación Mexicana, que hasta la fecha no termina de consolidarse.

Hernán Cortés es una figura incómoda, poco comprendida y muy odiada en el México de hoy. Sin embargo, ni él conquistó lo que México es como nación, ni tampoco trajo sólo desgracias o desventuras a este territorio. En una época marcada por las exploraciones y conquistas, el destino del continente recién “descubierto” estaba sellado. Si a nuestro territorio hubiese llegado un Pizarro, o algún otro capitán español más sanguinario, jamás se hubiese dado el mestizaje ni las condiciones políticas, sociales y religiosas para dar nacimiento a la Nueva España. Ni qué decir si hubiesen llegado los ingleses, que barrieron con toda noción de pobladores originales.

Haber realizado este performance fotográfico, resultado de un recorrido por la ruta que él siguió –desde Cozumel a Tabasco y Veracruz/ Chalchihuecan, y de ahí hasta México/ Tenochtitlan–, me permitió hacer una revisión de sus textos y de los de otros cronistas de la época, para constatar las condiciones de desunión y traición, así como la noción de riqueza, existentes en ese momento. Los odios y resentimientos contra el imperio de Moctezuma eran tales, que Hernán Cortés supo aprovecharlos de manera astuta, tanto en lo político como en lo militar, a fin de conquistar el territorio que se abría ante su paso. Si el conquistador hubiese encontrado pueblos y reinos unidos, el destino de toda América sería otro. Hoy, las coincidencias y condiciones de encono entre los mexicanos siguen prevaleciendo, sin dejar que México termine por fortalecerse como nación en desarrollo.

Esta serie de obras apunta, desde lo visual y lo textual, a tratar de comprender un poco más el papel de Hernán Cortés en el proceso histórico de dos continentes, de dos formas de vida de hace casi quinientos años, así como vislumbrar la titánica travesía que realizó esta imprescindible figura en la historia.

Manuel Hernando de Zavala y Alonso, Marqués de la Obsidiana y Conde de Tlayacapan
Ciudad de México, antigua Tenochtitlan
Octubre, 2009